
La quimioterapia constituye una de las opciones terapéuticas que se emplean en el tratamiento del cáncer. Consiste en administrar un fármaco o combinación de fármacos, en función del tipo de tumor, de su localización y estadio o de la edad del paciente. Busca la destrucción de las células del tumor alterando sus funciones metabólicas.
La quimioterapia se administra habitualmente como una combinación de varios medicamentos para aprovechar las distintas formas de matar células cancerosas de cada fármaco.
La duración de los tratamientos de quimioterapia es variable y depende del perfil oncológico del paciente. Habitualmente oscila entre los 3 meses y los dos años.
La mayoría de los tratamientos se agrupan en unos pocos días y se administran de forma intermitente o en “ciclos”. El tiempo entre la administración de los ciclos suele estar habitualmente entre las 3 y 4 semanas.
Casi todos los medicamentos de quimioterapia se dan por vía intravenosa, a través de una vena visible en la piel, o por venas más gruesas que se alcanzan mediante catéteres centrales o Port a cath. Estos reservorios o Port a cath, son unos dispositivos que coloca el radiólogo intervensionista, canalizando con un catéter una vena central (vena subclavia). Este catéter se comunica con un reservorio de titanio y silicona que se palpa bajo la piel superficial y en el que se administra la medicación. Pueden permanecer en el cuerpo mucho tiempo, permitiendo que los fármacos lleguen a la sangre sin peligro de salirse de la vena, además evitando que el personal de enfermería necesite buscar una vena cada vez que necesita administrar una medicación u obtener un análisis de sangre. Cada mes aproximadamente es necesario sellarlos con heparina. Si el tratamiento se prolonga durante varios días, la administración del fármaco, se hace mediante un dispositivo llamado infusor.
Existen otras formas de administrar estos medicamentos pudiendo emplearse a veces la vía intramuscular, subcutánea o intratecal. En la actualidad también existen quimioterápicos orales. En estos casos sólo hay que acudir al hospital para recogerlos, previa autorización de su compañía, y realizar un estudio analítico para saber si se está en condiciones de iniciar el ciclo.
Las células de un tumor crecen sin control y de una forma más rápida que las normales. Los fármacos quimioterápicos actúan sobre las células que crecen rápidamente. Las células sanguíneas, las del pelo, la piel y las del tubo digestivo, también crecen y se dividen rápidamente. Este tipo de células sanas también se ven afectadas y aparecen los efectos secundarios. La quimioterapia se debe distribuir y llegar a todo el organismo, ya que las células cancerosas desde el tumor, por la sangre o los vasos linfáticos, pueden extenderse a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis.
Las más frecuentes son:
1-Efectos secundarios inmediatos.
Mientras se está administrando el fármaco, pueden aparecer los siguientes síntomas:
. Dolor local: debido a la punción en la vena.
. Sensación de calor o quemazón: durante la introducción del fármaco.
Si le sucede no dude en avisar al personal de enfermería y comentárselo.
2-Efectos secundarios a medio-corto plazo.
3-Efectos secundarios a largo plazo.
Pueden aparecer meses después de haber pasado la enfermedad. Algunos ejemplos son:
Es muy aconsejable hablar de los efectos secundarios con los médicos y las enfermeras que le traten, cuanta más información les comunique sobre cómo se siente, más fácil le resultará ayudarle. Además, pueden existir casos en los que previo a la quimioterapia se aplique una premedicación que pauta su médico y que ayuda a prevenirlos.
Náuseas y vómitos.
Estreñimiento
Diarrea.
Falta de apetito
Llagas en la boca
Cuidados del pelo
Fatiga
Infertilidad
Tanto la quimioterapia como la radioterapia pueden provocar problemas de fertilidad. Algunos tratamientos quimioterápicos pueden disminuir la capacidad de tener hijos de forma temporal o permanente dependiendo del fármaco y de la dosis que se le administre o de su edad.
La radioterapia cuando son tratamientos muy amplios y generales, presentan un riesgo sobre los órganos sexuales, sin olvidar la edad, el tipo de tumor y el sexo. Es muy probable que la fertilidad en la mujer disminuya tras el tratamiento aunque sus reglas sean aparentemente normales y es frecuente que se adelante la menopausia. Dicho esto hay que pensar que la supervivencia de los pacientes ha mejorado mucho y hay un porcentaje importante de pacientes que adquieren la curación completa y que desean tener hijos. Esta necesidad hay que valorarla cuanto antes. En el Hospital Quirón Madrid disponemos del Servicio de Reproducción Asistida donde le informarán y ayudarán a preservar su fertilidad.
En términos generales debe mantener una dieta equilibrada, incluyendo alimentos de todos los grupos (verduras, frutas, legumbres, pescados y carnes) y muchas proteínas, féculas, vitaminas, minerales y fibra.
Conviene mantener la piel hidratada durante el tratamiento, sobre todo en las zonas de mayor sequedad, a fin de evitar la formación de grietas en las zonas de roce (codos, pies, etc.). Son recomendables las cremas hidratantes de aloe vera (hidratante y calmante) y avena sativa (anticongestiva y antiinflamatoria).
Hay que utilizar crema de alta protección y evitar la exposición al sol, debido a la mayor sensibilidad a la luz solar.
Es importante acudir al dentista antes de comenzar el tratamiento con quimioterapia, ya que un pequeño problema se puede agravar con el desarrollo de úlceras bucales.
¿Se puede hacer algo más?
De la misma manera que la quimioterapia ocasiona alteraciones físicas en el organismo, también se pueden sufrir cambios en el estado de ánimo mientras se recibe el tratamiento. Tener miedo, estar triste, sentirse angustiado o deprimido es bastante común en estos pacientes.
Durante el tiempo que dura el tratamiento es importante que el paciente sepa que también puede recibir ayuda del profesional médico en el aspecto psicológico. Es bueno consultar con el médico todas las dudas que se puedan presentar, desde si el tratamiento está siendo eficaz, hasta cómo aliviar la angustia o el temor. El paciente debe saber que no está solo, ya que existen personas en la misma situación que han superado sus problemas. El hospital es el primer lugar donde le pueden ayudar, ya que tiene la infraestructura preparada para ofrecerle el apoyo que necesita y en segundo lugar recordar las asociaciones especializadas de las que se puede recibir información y ayuda.