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14 Septiembre 2009

Dr. Javier Hornedo, nuevo jefe asociado de la Unidad Integral de Oncología de Quirón Madrid. "Identificando los genes de un cáncer concreto se puede determinar su tratamiento"

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El  Dr. Javier Hornedo Muguiro ha sido nombrado recientemente jefe asociado de la Unidad Integral de Oncología de Hospital Quirón Madrid. Este especialista formado en los Estados Unidos nos da su visión sobre algunos aspectos relacionados con la oncología.

¿Cómo se puede mejorar el diagnóstico oncológico?

Existen varias formas. El diagnostico anatomo patológico es fundamental, es el que se da en la biopsia y cada vez es más preciso. No sólo se informa del tipo de cáncer y de dónde viene, sino también se dan datos del posible comportamiento de ese tumor, del probable patrón de diseminación y del tratamiento que hay que administrar. Ésto último es lo que se llama factores predictivos de respuesta.

En un futuro relativamente próximo se podrá tener mucha precisión respecto al tratamiento específico que requiere un determinado paciente para poder curarse, y se evitará el tomar decisiones empíricas sobre la indicación de tratamiento.

En cuanto a las mejoras en el diagnostico de extensión de la enfermedad, los equipos de tomografía de emisión de positrones unidos a la tomografía computarizada (PET-CT) han supuesto un avance en la evaluación no sólo de la extensión de la enfermedad sino también en la evaluación de la respuesta al tratamiento.

¿Un diagnóstico temprano influye en la supervivencia?

Si, sin duda. Por varias razones. En primer lugar porque cuanto menos avanzado sea el tumor menos agresiva y mutilante va a ser la cirugía que haya que hacer. En segundo lugar porque hay menos posibilidades de que la enfermedad se haya diseminado, y por último, cuanto más tiempo esté un tumor dentro del cuerpo sin tratamiento, peor es. Los tumores no tienen el mismo comportamiento al inicio que pasado un tiempo, de forma que su comportamiento biológico es más agresivo a medida que pasa el tiempo.

¿Ha existido un antes y un después de la terapia neoadyuvante?

En cierta forma sí. El tratamiento sistémico, con quimioterapia u hormonoterapia, antes de operar tiene varias ventajas. Por un lado permite, en caso de respuesta, facilitar la cirugía al reducir el tamaño tumoral. Por otra parte nos informa de la respuesta antitumoral que se habrá obtenido en la enfermedad microscópica, al igual que si se ha obtenido una respuesta completa en el tumor primario. También podemos conocer cómo se ha comportado la enfermedad diseminada, que no vemos, lo que tiene un valor pronóstico de primera magnitud.

Por último es un modelo de estudio de nuevos esquemas de tratamiento ideal, ya que no hay que esperar años para evaluar la eficacia de un tratamiento administrado destinado a eliminar enfermedad microscópica a distancia, cuando se ha resecado el tumor primario. Con los tratamientos neoadyuvantes se puede evaluar esa eficacia en cuestión de meses.

¿Cómo afectan los descubrimientos de nuevos genes de susceptibilidad al tratamiento del cáncer?

De forma muy importante, ya que permiten realizar un tratamiento preventivo real para que esa persona en concreto que genéticamente estaba condicionada a desarrollar un determinado tipo de cáncer, no lo llegue a desarrollar. Esto que es una realidad en algunas variedades de cáncer de mama y de ovario, es de esperar que de forma progresiva se vayan identificando otros genes en otros tantos tipos de tumores.

¿Existen algunos ejemplos en los que una genética de un tumor en concreto vaya unido a tratamientos específicos?

El estudio molecular del cáncer permite identificar una serie de mapas genéticos de los tumores, que los individualizan de manera muy precisa. Identificados los genes de un  cáncer de una persona en concreto se puede a priori determinar cuál va a ser el tratamiento que tiene más posibilidades de éxito y cuáles son los que no van a funcionar. La elección del tratamiento todavía es algo empírica, pero va a dejar de serlo cuando se vayan identificando en los distintos tipos de cáncer patrones genéticos asociados a la eficacia de un determinado tipo de terapias.

¿Se insiste lo suficiente en la prevención de factores de riesgo?

Nunca se insiste lo suficiente. Es casi un problema cultural ver la cantidad de gente joven que fuma. No cabe duda de que se han hecho esfuerzos y que ha descendido el porcentaje de fumadores, pero todavía queda mucho por hacer. Entiendo que es difícil llegar con este mensaje a un determinado grupo de edad que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza el hecho de que somos mortales y que la calidad de vida en la edad adulta es un bien precioso. No sólo es el cáncer, el no poder andar por falta de aire, los problemas cardiacos, etc. Son limitaciones terribles que a veces destruyen la vida de una persona, cuando lo que le tocaba en ese momento era descansar y disfrutar del esfuerzo de toda una vida.

¿Cómo se definiría: asistencial, docente o investigador?

Exactamente por ese orden: primero asistencial porque lo que me gustan son los enfermos, las personas; después enseñar lo que pueda saber y por último la investigación clínica.

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